lunes, 14 de agosto de 2023

El bar-cafetería

Y llega el momento de presentaros el bar-cafetería de Modella. Lo compré antes que la cafetería Hogarin porque estaba desesperada de no hacerme con ella. La gracia fue que, al poco de comprar la de Modella, apareció por fin la de Hogarin. Cosas del coleccionismo 😀...

Como ya os he comentado otras veces, no suelo quedarme con habitaciones "duplicadas" porque mi colección es sobre todo para montar historias con los personajes, las habitaciones, el atrezzo... Para mí no tiene sentido tener la misma habitación en pequeño y en grande (y la prefiero en grande porque es más fácil hacer fotos y montar escenas 😅). Peeero, en este caso, yo es que veo una diferencia de enfoque importante en las habitaciones y por eso me he quedado las dos.

Esta habitación de Modella yo la veo más restaurante, mientras que la de Hogarin la considero más como un pub, un local más de fiesta. No sé, a ver qué os parece a vosotros...

Además, como soy una rebelde y hago de mi capa un sayo, pues he cambiado la distribución de los muebles y los he colocado como me va a mí bien para mis historias. Faltaría más, yo siempre a mi rollo😂

Aquí están las fotos de esta monada 😍 














CONTINUARÁ...


viernes, 23 de septiembre de 2022

Capítulo 7: La vuelta al cole




Era el primer día de cole para Pedrito y Carlota. Las vacaciones se habían acabado y tocaba volver a la rutina y reencontrarse con los amigos. Como todos los años, doña Sofía y don Alberto, los acompañarían en su primer día. En familia se llevaban mucho mejor los nervios ;)


-Venga niños, acabad el desayuno. A ver si vamos a llegar tarde ya el primer día -dijo doña Sofía a sus hijos-.

-Eso, eso -dijo don Alberto-. No os despistéis que ya no estamos de vacaciones.


-Pues yo tenía ganas de empezar ya el cole -dijo Carlota.

-Mira que eres rara, Carlota. No me digas que tienes ganas de volver a hacer deberes..

-No es eso, tonto, es que tengo ganas de ver a Renata. Hace mucho que no puedo jugar con ella...




-Pero Carlota, ¡si Renata vino a jugar contigo la semana pasada! -contestó su madre sorprendida.



- Es verdad, cielito -le dijo don Alberto-. Renata ha venido mucho a casa estas vacaciones. Habéis jugado mucho juntas.

-Ya, pero es que ahora la voy a ver CADA DÍA -contestó Carlota entusiasmada-. ¡Eso es todavía mucho mejor!



-Anda, vamos a recoger los libros, no vayamos a hacer esperar a Renata -contestó burlón Pedrito.



-Jo, pues yo estoy un poco nervioso -le confesó Pedrito a su hermana en la habitación-. A mí no se me da tan bien eso de volver al cole.




-Carlota, ¿y si nos despedimos de las marionetas antes de irnos?




-Qué bonitas son, ¿verdad? -dijo extasiada Carlota. 

Hacía poco que las tenían y estaban los dos encantados.

-Sí que son bonitas. ¡Y además muy divertidas! A la vuelta del cole -dijo solemne su hermano-, después de los deberes, jugamos con ellas.

-Síiiiiii -contestó Carlota entusiasmada.



Eran unas marionetas perfectas para su teatrillo. Un regalo que les había hecho una buena amiga* hacía un tiempo y que ellos disfrutaban muchísimo.

*Gracias, Dolors por tu colaboración en mi minimundo ;) 



-Lo que más me gusta de volver al cole son mis botas nuevas, Carlota. Voy a poder jugar a fútbol la mar de bien. ¡Van a chutar solas!

-A mí me encantan los zapatos que me ha comprado mamá. ¡Son de mi color preferido!



Y así llegaron al cole, en compañía de sus padres, equipados con sus libros y sus zapatos nuevos.


-Bueno, niños -dijo don Alberto-, que vaya muy bien el día.

-No te preocupes, cielo -dijo doña Sofía a su hijo-. Verás como en seguida se te pasan los nervios.

-Si ya casi se me ha pasado -dijo Pedrito sacando pecho.



Muy cerca de ellos otra madre despedía a su hija.

-Que vaya muy bien, Lola. Verás como pronto haces nuevos amigos.

-Sí, mami, ya tengo ganas de conocerlos a todos.



Y así los padres se despidieron de sus niños y niñas con una sonrisa y buenos deseos. Quizá no sólo los más pequeños tenían un pequeño nudo en el estómago.

Doña Sofía se había fijado en la joven madre que despedía a su hija. Eran nuevas en el colegio y se acercó a ella para presentarse.




-Hola, buenos días. Me llamo Sofía y este es Alberto, mi marido. ¿Sois nuevas en el colegio?

-Hola, sí, encantada. Me llamo Greta. Mi hija Lola empieza este curso y está entusiasmada. A ver qué tal le va.


-Seguro que le irá bien -le dijo don Alberto-. Es una escuela genial, hay muy buen ambiente. 

-A ver si hay suerte y Lola coincide con Carlota y Pedrito. Es una clase muy maja -dijo doña Sofía. 

-Ojalá que sí. Lola es muy sociable y enseguida hace amigos. A mí me cuesta más, soy más tímida que ella -dijo Greta sonriendo algo nerviosa-.

-Tú tranquila -le dijo doña Sofía con una amplia sonrisa-, poco a poco...


Los niños vieron a sus amigos nada más llegar y todo fueron gritos y saltitos de alegría.



-Renata!

-Carlota!

Las dos amigas se abrazaron como si no se hubieran visto la semana pasada, ni la anterior, ni la otra...



-Samuel, cómo va eso?

-Pedrito, cómo va eso?

Los chicos no fueron tan efusivos, pero así desaparecieron por arte de magia los nervios que habían llevado en la barriga hasta entonces .


La señorita Emilia se dirigió a la clase.

-Niños, os voy a presentar a una nueva compañera. Se llama Lola y va a estar con nosotros a partir de hoy.

Los niños se callaron y la miraron intrigados.



-Lola, te sentarás al lado de Carlota. Ella te ayudará a instalarte la mar de bien, ¿verdad que sí?


Carlota estaba feliz.

-Sí, claro que sí. Luego te lo enseñamos todo Renata y yo.

-Muchas gracias. Estoy algo nerviosilla, espero que se me pase pronto.

-Claro -dijo Carlota-, el primer día es normal. Hasta mi hermano Pedrito estaba nervioso...



-Niños -dijo la señorita Emilia-, empezaremos el día con una bonita redacción. El tema: Mis vacaciones. A ver qué tal se os da. Luego las leeremos todas.



-Pues parece que ya no estoy nervioso -se dijo Pedrito-. Y me parece que este curso pinta muy bien. Esa niña tiene unas trenzas muy bonitas...



-Oye, Carlota. ¿Y a tí te gusta La familia Addams?

-¡Mucho! ¡y a mi hermano también!

Lola sonrió muy contenta. ¡Qué suerte había tenido de encontrar a Carlota!





CONTINUARÁ...

viernes, 16 de septiembre de 2022

Capítulo 6: Nuevas vecinas



Greta Gómez y su hija Lola acaban de llegar al barrio. Vienen de muy lejos dispuestas a empezar una nueva vida. Ha sido difícil, pero por fin han llegado al que será su nuevo hogar, un local con vivienda de lo más cuco.



-¿Te gusta, Lola?




-Mucho, mami. ¡Es todo taaan bonito!




-Yo voy a ir ahora a trabajar un poquito mientras tú te quedas aquí jugando, ¿vale?. Así yo limpio un poco y lo dejo todo listo antes de cenar -le dijo su madre- ¡Que mañana abrimos, Lola!



- Mami, yo me quedo aquí viendo la tele. ¡Que es la hora de La familia Addams!
-Vale, cielo, pues tú quédate aquí tranquilita viendo la tele mientras yo recojo. Luego preparo la cena en un plis plas y nos vamos prontito a dormir. Cualquier cosa, me avisas. Yo estaré pendiente.




- Ya empieza, mami, ¡ya empiezaa! -gritaba la pequeña toda entusiasmada (Lola era muy fan de La familia Addams, por eso le gustaba tanto su pichi negro).






-Vaya, parece que no me va a echar mucho de menos -pensó Greta, divertida.





Así que Greta se dedicó a limpiar su adorada peluquería para tenerlo todo listo para la inauguración, que era el día siguiente. Había costado llegar allí, pero lo había conseguido. Un nuevo hogar para ella y para Lola, lejos del pasado y plagado de sueños y nuevas ilusiones. Todo iría bien.




Últimos retoques ...




... y un repasito al suelo.



Probando la nueva instalación eléctrica, Greta se dio cuenta de que tenía una peluquería maravillosa.




Y se emocionó...




¡Las chicas del barrio iban a tener una peluquería de lo más moderna y glamourosa!




CONTINUARÁ...



viernes, 9 de septiembre de 2022

Capítulo 5: El final del verano




Es septiembre del setenta y pico y se acaban las vacaciones de verano. Los niños empiezan ya el colegio y la familia Echeverría se reúne en el jardín para despedir el verano como cada año.

Después de la comida familiar, Reme lleva la bandeja del café para acompañar a unas pastitas que ha comprado doña Fedora que están de escándalo. Doña Fedora, doña Charo y doña Sofía las probaron el otro día, cuando fueron al pub, y el camarero, Tobías, les dijo que en el súper las encontrarían fijo y a muy bien de precio. 





Seguramente los pondrá hiperactivos, pero los pequeños dan buena cuenta de unas coca-colas mientras juegan al veo veo. Habrá que disculpar a la familia porque todavía no saben mucho de los efectos de la cafeína...



Sofía, pensativa, sirve el café que ha traído Reme...




-Alberto, llevo todo el verano dándole vueltas a la traducción de un nuevo autor francés de aúpa -dijo el señor Manuel-. A ver si te paso la novela y me dices qué te parece. 

-Ya tenía ganas de volver al trabajo -contestó su hijo entre risas-. Los niños son más agotadores que una jornada laboral.





Doña Sofía salió rápidamente de su ensimismamiento.

-Habrase visto, Fefé -dijo a su suegra-, qué cosas tiene Alberto. ¡Pero si de los niños me encargo yo de todo!... ¡y todo el año!

-Ay, hijita, qué me vas a decir. Buen chico Albertito, pero es un antiguo. ¡Más que su padre!





Pedrito, que oye que hay jaleo, se acerca a cotillear lo que hablan los mayores.

-Hijo mío, creo que están hablando de ti -don Manuel se reía-. A ver qué ejemplo le das a Pedrito...

-A ver, que no cunda el pánico, que Sofía exagera... Si soy un padre abnegado: ¡El otro día jugué con los niños al Monopoli!




-¿Será posible? pero si eso no es nada. Con todo el trabajo que dan los niños y ¿tú nos dices que jugaste con ellos al Monopoli?

-Bueno, bueno, haya paz. Vamos a despedir al verano con amor y concordia -se reía don Manuel-. Eso sí, luego le das un garrotazo a mi hijo, por jeta.




-A ver, cielo, ahora en serio. Si me necesitas con los niños, tú dímelo que yo colaboraré más... -dijo don Alberto a su esposa.

-Muy bien, pues sí que te lo voy a ir diciendo, Alberto. Porque yo ahora voy a necesitar más tiempo para mí...




Carlota, que, al igual que su hermano, no perdía ripio de la conversación, se acercó a su abuela.

-Abuela, ¿por qué se enfadan los papas?

-Cielito, no se enfadan. Es que tu mamá se está emancipando. Pero tú tranquila, que eso está bien. A ti te va a abrir el camino... -le dijo guiñándole un ojo.

-Ah, ¡entonces yo seré una mujer emancipada! -contestó Carlota muy contenta, aunque sin saber muy bien lo que significaba aquello.





-La abuela dice que voy a ser una mujer emancipada -dijo muy orgullosa a su hermano.

-Ah, pues muy bien -le dijo Pedrito animándola.




-¿Y tú? ¿Tú también quieres ser un hombre emancipado?

-Pues no sé -le contestó pensativo-, yo es que quiero ser médico.




Sofía se acercó a su suegra y le dijo al oído que quizá había llegado el momento de "decirlo".

-Pues sí, querida, tienes toda la razón. Es el momento perfecto.





-Alberto, tu mujer tiene novedades -dijo doña Fedora a su hijo.

-Cariño -dijo doña Sofía solemne-, sí que voy a necesitar tu colaboración porque voy a volver a estudiar. Quiero sacarme el graduado... y después quiero trabajar y seguir estudiando.




-Pues de verdad que aplaudo esta noticia, cariño -dijo don Alberto a su esposa-. Siempre te ha gustado estudiar y me parece una idea estupenda que quieras trabajar fuera de casa.

-Bueno, bueno, eso está muy bien -dijo doña Fedora socarrona-, pero a ver si le echas un cable de verdad para que pueda con todo.

Don Manuel reía divertido: "Ay, Alberto, ¡que vas a tener que hacer más cosas que jugar al Monopoli!"




Y así siguieron hablando y riendo. Celebrando el inicio de un nuevo curso escolar que se presentaba muy interesante...





-¿Has oído, Carlota? ¡Mamá va a ir al cole!

-Sí, Pedrito. ¡Como nosotros!



-Chicos, queréis otra coca-cola?




-Vale, vamos a brindar por el nuevo curso, que quiero sacar buenas notas -dijo Carlota.

-Pero si las sacas siempre.

-Por eso...



Y así acabó la tarde. Los más pequeños siguieron hablando de sus cosas y jugando al veo veo. Al parecer, todos tenían planes para el nuevo curso...




El final
del verano
llegó,
y tú partirás.
Yo no sé
hasta cuando,
este amor
recordarás.

Pero sé
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer.
Eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré....








CONTINUARÁ...